El cultivo del maíz sembrado bajo el sistema de labranza de conservación.
Tesis de licenciatura
Versión publicada
Monografía
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, Coahuila, México.
"No hace mucho que la mecanización de todas las labores agrícolas, que
daba tiempo suficiente para labrar más, así como la creciente potencia de
los tractores, llevaron al agricultor al abuso de esta práctica agronómica.
Actualmente los avances en la química, un mayor conocimiento y los
análisis de las técnicas agronómicas concurren en un nuevo planteamiento:
se trata de no levantar los rastrojos del suelo o de reducir la labranza al
mínimo imprescindible, para el establecimiento del cultivo, aunque este
cambio no tiene que ser necesariamente definitivo.
El frecuente laboreo, en la mayor parte de los casos, y la excesiva
profundidad del mismo, conducen, generalmente a fuertes descensos en la
productividad, ya que las tierras sufren la progresiva erosión, de su valiosa
capa superficial. A esto se añaden los innecesarios gastos provocados por
los numerosos pases del tractor e implementos.
Sin embargo, es importante aclarar que reducir la labranza es un sistema
que no siempre resulta favorable , algunas veces se obtienen respuestas
muy convincentes, pero en otras ocasiones no, debido a la falta de destreza
en el control intensivo de plagas y malezas, en la operación de la
sembradora especializada, en la fertilización del suelo o en la misma
reacción del suelo, por lo tanto como se ha mencionado es necesario
realizar pruebas “piloto” en el área donde se establecerá: es decir, iniciar
pequeños ensayos por parte del agricultor en sus propias tierras con
parcelas testigo contiguas, de forma que la decisión sea fruto de
experiencias tangibles.
No es conveniente aplicar paquetes económicos “generalizados”, ya que no
toda la asistencia técnica que se brinde al agricultor va a garantizar por sí
misma los altos rendimientos agrícolas, sino que es necesario aplicar
enfoques específicos en el área de producción.
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Por otra parte, las prácticas de preparación del suelo tienen como objetivo
principal acondicionar la cama de siembra y controlar las hierbas
competidoras. Sin embargo. ¿Porqué remover 10,000 metros cuadrados –
(1 Ha) – del horizonte superior del suelo?. ¿Acaso la semilla lo necesita
para germinar y desarrollarse?.
Las prácticas agrícolas realizadas por nuestros antepasados y los millones
de hectáreas que hoy en día se cultivan bajo labranza de conservación,
enseñan que para producir buenas cosechas basta con depositar la semilla
en el lugar donde pueda obtener humedad, calor, oxígeno y nutrientes y que
disponga de un pequeño orificio o ranura en el suelo.
En la actualidad, afortunadamente se han puesto en duda las bondades de
la labranza intensiva, como forma de incrementar la productividad, por el
incremento en el costo de la maquinaria y su mantenimiento, en los
combustibles y otros insumos agrícolas.
Así mismo, como la población mundial cada día se incrementa, en tanto que
la superficie destinada a producir alimentos se reduce o se deteriora, todos
estamos obligados a ser más eficientes en el uso del suelo y sobre todo a
conservarlo y mejorarlo, de no ser así, por el camino que vamos, lo que la
naturaleza forma en millones de años, el hombre lo está destruyendo con
rapidez extraordinaria.
En nuestro país, alrededor del 60 por ciento de la superficie del cultivo
presenta un grado de erosión de moderado a severo, lo que es muy grave y
hace impostergable adoptar la labranza de conservación (en su modalidad
de mínimo o cero labranza) como alternativa viable, rentable y sustentable
particularmente en la práctica de los cultivos cíclicos."
Estudiantes
Investigadores