Efecto de nano partículas de plata sobre diaphorina citri kuwayama (hemiptera: liviidae) y su interacción con tamarixia radiata waterston (hymenoptera: eulphidae)
Tesis de doctorado
Versión publicada
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, Coahuila, México
"Los cítricos son de los cultivos frutales más importantes en el mundo, cultivados en más
de 140 países (Zhong y Nicolosi, 2020; Khan et al., 2021). Dentro de los cítricos con
mayor producción se destacan los limones, naranjas, mandarinas y pomelos, dichos
productos se comercializan y consumen en su mayoría como jugo, concentrados o fruta
fresca (Khan et al., 2021). La producción mundial de limones y naranjas son las lider con
una producción estimada de 24,152,806 y 84,116,890 toneladas respectivamente
(FAOSTAT, 2024). Dentro de los países lideres en la producción de cítricos se encuentran
China, Brasil, India, España, Estados Unidos y México (Zhong y Nicolosi, 2020; Gonzatto
y Santos, 2023).
En México, la citricultura es una de las actividades económicas de mayor aporte
económico, que en 2023 obtuvo una producción de 8,991,708.92 toneladas con un valor
de producción de $54,450,461.02 m.d.p (millones de pesos) (SIAP, 2024). La producción
citrícola nacional se concentra principalmente por la producción de limón y naranja(SIAP,
2024). El país destaca por ser el segundo lugar en producción de limón a nivel mundial,
con una producción de 3,240,000 toneladas, donde sobresalen los estados de Michoacán,
Veracruz y Colima como lideres (SIAP, 2024). Por otra parte, México es el cuarto lugar
en producción de naranjas con total de 4,942,659 toneladas, los cuales se producen
predominantemente en los estados de Veracruz, Tamaulipas y Puebla (SIAP, 2024).
Actualmente, la citricultura en México y el mundo es afectada por la enfermedad del
Huanglongbing (HLB), la cual es considerada una de las enfermedades más devastadoras
de los cítricos en las últimas décadas. El agente causal de la enfermedad es la bacteria
Candidatus Liberibacter spp. (asiaticus [CLas], americanus [CLam] y africanus [CLaf]).
La bacteria es transmitida por el insecto vector, Diaphorina citri Kuwayama (Hemiptera:
Liviidae) o psílido asiático de los críticos, el cual transmite la bacteria al alimentarse de
la planta hospedera. Este insecto tiene como preferencia plantas de la familia Rutaceae,
predominantemente las del género Citrus spp. y algunas otras especies como la limonaria
(Murraya paniculata [Sapindales: Rutaceae]).
El insecto lleva a cabo su ciclo biológico en los brotes vegetativos en desarrollo de la
planta hospedera. Dichos brotes vegetativos sirven para la oviposición, desarrollo y
alimentación del insecto (Li et al., 2020; Zavala et al., 2024). En poblaciones altas el
insecto puede causar daños tales como deformación de los brotes debido a la alimentación,
así como propicia el desarrollo de hongos como la fumagina, los cuales se desarrollan
debido a la mielecilla que excretan las ninfas, lo que en consecuencia impide la adecuada
fotosíntesis de la planta (Rogers y Stansly, 2006).
Desde el registro de la enfermedad hasta la fecha, no se cuenta con una cura efectiva para
la enfermedad, en consecuencia, las estrategias de control se centran en el vector, esto con
el objetivo de disminuir las poblaciones del insecto y por consiguiente la diseminación de
la bacteria (Graham et al., 2024). En cuanto a las estrategias de los planes de manejo
integrado del insecto se tiene el monitoreo de las poblaciones del psílido, aplicaciones de
insecticidas químicos y control biológico (Leong et al., 2022). Para el control biológico
se implementan distintos agentes de control, como por ejemplo los parasitoides,
principalmente la especie Tamarixia radiata Waterston (Hymenoptera: Eulophidae). Este
insecto es un ectoparasitoide especifico de ninfas de 3er a 5to instar de D. citri (Hoddle y
Hoddle, 2013). T. radiata ha demostrado ser un eficiente agente de control, para el cual se
reportan tasas de parasitismo de hasta 80% (Hoddle et al., 2022).
Por otro lado, el control químico es uno de los más utilizados, en el cual se utilizan
insecticidas de amplio espectro como piretroides, neonicotinoides, diamidas y carbamatos
(Boina y Bloomquist, 2015; Byrne et al., 2016; Alquézar et al., 2022). Sin embargo, la
dependencia del uso de insecticidas ha conducido al desarrollo de resistencia en las
poblaciones del psílido, lo que conlleva a un incremento en el número de aplicaciones, así
como el impacto al medio ambiente que esto conlleva (Chen et al., 2018; Chen et al.,
2024). En consecuencia, se buscan herramientas alternas de control más eficientes y de
menor impacto medioambiental. Dentro de estas estrategias surge la nanotecnología, la
cual se presenta como alternativa prometedora para el control de plagas agrícolas (Yousef
et al., 2023).
La nanotecnología es un campo de reciente emergencia en la ciencia, es la encargada de
estudiar, crear y caracterizar estructuras denominados nanomateriales (Hulla et al., 2015).
Dentro de los nanomateriales se encuentran las nanopartículas (NPs), las cuales son
materiales dentro de un rango de tamaño de 1-100 nm (Hasan, 2015). Las NPs pueden
sintetizarse a partir de metales como el zinc, titanio, cobre, oro y plata. Estos
nanomateriales pueden ser implementados en campos como la medicina, industria y
recientemente la agricultura (Zannat et al., 2021).
Las NPs pueden ser sintetizadas a partir de distintos métodos como los químicos, físicos
y biológicos (Jamkhande et al., 2019). Dentro de los métodos químicos y físicos se
encuentran la técnica de precipitación, ultrasonido, ablación láser, pulverización, etc.
(Rane et al., 2018; Ramanathan et al., 2021). Sin embargo, estos métodos a pesar de ser
los más utilizados y fáciles de utilizar, presentan distintas problemáticas como el alto
costo, alta demanda de energía y materiales, así como el riesgo ambiental derivado de los
subproductos de la síntesis (Kaningini et al., 2022). Por otra parte, la síntesis biológica
ofrece una forma más ecológica, limpia y económica de preparación de NPs (Jamkhande
et al., 2019). Este tipo de síntesis utiliza como agentes de reducción bacterias, hongos y
extractos de plantas (Ying et al., 2022). En el caso de los extractos de plantas, estos son
ricos en metabolitos secundarios tales como flavonoides, terpenos y alcaloides, los cuales
son excelentes reductores de materiales metálicos a iones, los cuales conducen a la
formación de NPs (Gour y Jain, 2019; Neira-Vielma et al., 2022).
En la agricultura, se tiene registro de distintas evaluaciones sobre el efecto insecticida de
las NPs sobre distintas especies de importancia económica (Benelli, 2018). Algunos
ejemplos son, las nanopartículas de óxido de zinc (ZnONPs) y óxido de titanio (TiONPs)
contra Bactericera cockerelli Sulc. (Hemiptera: Triozidae), nanopartículas de plata
(AgNPs) contra Bemisia tabaci (Gennadius) (Hemiptera: Aleyrodidae) y ZnONPs sobre
Spodoptera frugiperda J. E. Smith (Lepidoptera: Noctuidae) los cuales presentan
resultados prometedores para el control de dichos insectos (Gutiérrez-Ramírez et al.,
2021; Kumaravel et al., 2021; Shahid et al., 2022). En consecuencia, el objetivo de la
presente investigación fue el evaluar el efecto insecticida de AgNPs sobre ninfas de D.
citri y su impacto sobre T. radiata"
Estudiantes
Investigadores