Evaluación del extracto de canavalia ensiformis con nanopartículas de dióxido de silicio para el control de juveniles y huevecillos de meloidogyne sp., in vitro
Tesis de doctorado
Versión publicada
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, Coahuila, México
"Se estima que a nivel mundial se cosechan más de 254 millones de toneladas de
tomate y se generan ingresos de 160 mil millones de dólares anualmente. Sin
embargo, calcular el consumo per cápita de tomate en el mundo es complicado
debido a la variabilidad en los datos de consumo (FAOSTAT, 2024). En México
se cultivan más de 47 mil hectáreas de tomate, con una cosecha anual de 4
millones 220 mil toneladas, siendo los tres estados líderes en producción Sinaloa,
con 11,655.40 hectáreas, Michoacán, con 6,670.45 hectáreas, y San Luis Potosí
con 3,179.50 hectáreas sembradas cada año generando una derrama económica
de más de 1,800 millones de dólares anuales (SIAP, 2023). Según la FAOSTAT
(2023), en México el consumo per cápita de tomate es de 12.7 kg. Las
enfermedades en el cultivo del tomate son causadas por agentes bióticos y
parásitos, incluyendo bacterias, virus, fitoplasmas, nemátodos, insectos, plantas
parásitas y hongos (Salas et al., 2022). Los nematodos son gusanos
microscópicos que pertenecen al filo Nematoda, son organismos multicelulares
tienen un cuerpo no segmentado y alargado en forma de cilindro. (Mesa-Valle et
al., 2020). Son organismos cosmopolitas, habitan el suelo, y algunos de ellos son
parásitos de partes aéreas de las plantas (Kumari et al., 2020). Se reporta que
Meloidogyne spp ha presentado resistencia a agroquímcos, lo que dificulta su
control (García-Velasco y Chavarro-Carrero, 2020). El nematodo agallador,
puede provocar daños severos en las raíces de las plantas de tomate, lo que
resulta en una reducción del rendimiento y de la calidad de los frutos (Jaramillo
et al., 2015; Cepeda et al., 2018). Su ciclo de vida comienza con la eclosión de
los huevos en el suelo, liberando juveniles infectivos (J2) que buscan activamente
las raíces de las plantas hospederas; una vez en contacto con las raíces, los
nematodos penetran en ellas, donde se alimentan y desarrollan por completo
(Kalaiselvi et al., 2019., y Eisenback y Triantaphyllou, 2020). Las hembras adultas
de Meloidogyne spp. provocan la formación de agallas en las raíces, que son
estructuras de crecimiento anormal que interfieren con la función normal de las
raíces de la planta (Carmona-Hernández et al., 2022). Otro daño importante es
el daño a las raíces de las plantas, al introducirse provoca el hinchamiento y
deformación de las celúlas conocido comúnmente como syncitia, lo que dificulta
el flujo y absorción de nutrientes (Malahlela et al., 2021). Los daños severos se
han estimado en pérdidas de 60% por hectárea (Mayorga et al., 2022). Es
complicado estimar con precisión las pérdidas globales causadas por
Meloidogyne, ya que dependen de factores como el nivel de tecnificación y las
condiciones de producción, no obstante, en 2020 se estimaron pérdidas
aproximadas de siete mil millones de dólares, además de una reducción de hasta
52 millones de toneladas en un año (Yue et al., 2020; Khairy et al., 2021). La
presencia de Meloidogyne spp. en los cultivos de tomate en México ha sido
extensamente estudiada, sin embargo, la información disponible suele ser
fragmentaria y, en muchos casos, desactualizada. Además, se han identificado
diversas especies, como M. incognita, M. enterolobii, M. javanica y M. arenaria,
directamente asociadas a otros patógenos como Alternaria solani, Phytophthora
infestans, pudriciones radiculares o ahogamiento (Pythium spp., Phytophthora
spp., Rhizoctonia spp., Fusarium spp.). Estos complejos infectivos, junto con
Meloidogyne spp., causan daños significativos en el cultivo del tomate (Ayvar
Serna et al., 2018; Singh et al., 2021; Díaz-Manzano et al., 2023).
La creciente demanda de alimentos y el cambio de uso de suelo, han generado
que los nematodos presenten resistencia a la mayoría de los productos químicos
comerciales debido a la modificación del medio y el uso desmedido de
agroquímicos (Wram & Zasada, 2020). Los problemas de resistencia y tolerancia
a plaguicidas son cada vez más severos, es por ello que es necesario desarrollar
nuevas alternativas para el desarrollo de productos para el control de nematodos
(Malahlela et al., 2021)., así como el uso de nanopartículas como oxido de
bismuto a las cuales se les atribuyen propiedades mecánicas, térmicas y
químicas que ayudan a la planta a asimilar de mejor manera los nutrientes del
suelo, así mismo, algunas tienen propiedades similares a las fitohormonas
(Álvarez-Constante y Rosero-Erazo, 2021). Se ha encontrado que existen plantas
con compuestos químicos nematostáticos y nematicidas que de manera natural
contribuyen al control de algunos géneros de nematodos de importancia agrícola;
la importancia de obtener extractos de dichas plantas con metabolitos de
importancia como fenoles, alcaloides, flavonoides, etc. Es para es de gran
importancia para la creación de nuevas estrategias de control, que contribuyen
al cuidado del medio ambiente y mitigar la resistencia generada por agroquímicos
(Asif et al., 2017)"
Estudiantes
Investigadores