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Elaboración de un Producto de Panificación con Sustitución Parcial de Harina de Trigo por Harina de Soya Para Incrementar el Contenido Protéico.

por Peeples Onofre, María de la Luz; Fuentes Lara, Laura Olivia - Asesor; Benavides Mendoza, Adalberto - Co Asesor; Aguilera Carbó, Antonio Francisco - Co Asesor.
Tipo de material: materialTypeLabelLibroSeries: (UAAAN - DIV. - CIENCIA ANIMAL - TECNOLOGÍA DE ALIMENTOS - LICENCIATURA).Editor: Buenavista, Saltillo, Coahuila UAAAN 2017Descripción: 36 p. 27 cm.Materia(s): Trigo -- Soya | Trigo -- Harina | Trigo -- ProteinasDisertación o tesis: Disp. digital Resumen: RESUMEN: Las leguminosas representan la principal fuente de proteínas vegetales en muchos países. A diferencia de otras plantas, mejoran con sus propiedades la tierra en la que se cultivan y su versatilidad gastronómica ha dado lugar a un sinfín de recetas deliciosas en cualquier continente. Su amplia distribución geográfica, sus completas cualidades nutricionales, además de las necesidades hídricas que suelen estar localizadas al inicio de su crecimiento, la singular capacidad de aportar nitrógeno a su tierra de cultivo y la posibilidad de conservarse en seco similar a la de los cereales, convierten a las legumbres en un enemigo implacable contra el hambre y la desnutrición a nivel planetario, en un verdadero superalimento de futuro (FAO, 2016). Las leguminosas pertenecen a la familia vegetal Fabaceae o Leguminosae, el tercer grupo de plantas más numeroso del planeta, de distribución global y cuyo origen se presume hace alrededor de 90 millones de años, con un proceso de diversificación que habría comenzado en el Terciario temprano. Las leguminosas se consumen en todo el planeta, empleándose en guisos, harinas, purés, guarniciones, aperitivos o postres. Son una fuente rica de proteínas y aminoácidos esenciales que sirve de complemento perfecto a los cereales. Aportan una cantidad importante de hidratos de carbono y micronutrientes, así como fibra alimentaria de calidad (FAO, 2016). La soya es la fuente más abundante y valiosa de proteínas vegetales, ya que además de ser de gran calidad, cuenta con un adecuado contenido de aminoácidos esenciales que representan beneficios importantes para la salud. Por miles de años, la soya ha servido como una de las principales fuentes de proteína en la dieta de las culturas orientales, se le puede encontrar en una variedad de alimentos tradicionales hechos a base de esta leguminosa como son: la leche, tofu, nata, soya verde, germinado y tempeh; mientras que en el resto del mundo la historia de su consumo data de apenas 100 años a la fecha. Actualmente, la mayor parte de la producción de soya es molida para la obtención de aceite comestible, pasta desgrasada para consumo animal y sólo una pequeña parte se procesa para la obtención de productos proteicos para la alimentación humana (De Luna, 2006). En el decenio de 1970, México fue uno de los primeros países latinoamericanos que desarrolló diferentes productos con soya y donde se ha utilizado la proteína de soya (PS) en un porcentaje de 20 a 30% para enriquecer o sustituir a la proteínas de origen animal de varios productos y hacerlos de esta manera más económicos (Bourges,1978).
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Tesis Tesis Dr. Egidio G. Rebonato

Encargado de la Biblioteca: Ing. José Luis Herrera Ayala

Contacto del encargado: jlha57@gmail.com

 

 

Colección de Tesis Digitalizadas TX558.S7 .P43 2017 (Navegar estantería) E j 1 Disponible Disponible para préstamo externo T21145

Palabras claves:
Soya, Trigo, Proteinas, Vegetales

Disp. digital

RESUMEN:
Las leguminosas representan la principal fuente de proteínas vegetales en muchos países. A diferencia de otras plantas, mejoran con sus propiedades la tierra en la que se cultivan y su versatilidad gastronómica ha dado lugar a un sinfín de recetas deliciosas en cualquier continente. Su amplia distribución geográfica, sus completas cualidades nutricionales, además de las necesidades hídricas que suelen estar localizadas al inicio de su crecimiento, la singular capacidad de aportar nitrógeno a su tierra de cultivo y la posibilidad de conservarse en seco similar a la de los cereales, convierten a las legumbres en un enemigo implacable contra el hambre y la desnutrición a nivel planetario, en un verdadero superalimento de futuro (FAO, 2016).
Las leguminosas pertenecen a la familia vegetal Fabaceae o Leguminosae, el tercer grupo de plantas más numeroso del planeta, de distribución global y cuyo origen se presume hace alrededor de 90 millones de años, con un proceso de diversificación que habría comenzado en el Terciario temprano.
Las leguminosas se consumen en todo el planeta, empleándose en guisos, harinas, purés, guarniciones, aperitivos o postres. Son una fuente rica de proteínas y aminoácidos esenciales que sirve de complemento perfecto a los cereales. Aportan una cantidad importante de hidratos de carbono y micronutrientes, así como fibra alimentaria de calidad (FAO, 2016).
La soya es la fuente más abundante y valiosa de proteínas vegetales, ya que además de ser de gran calidad, cuenta con un adecuado contenido de aminoácidos esenciales que representan beneficios importantes para la salud.
Por miles de años, la soya ha servido como una de las principales fuentes de proteína en la dieta de las culturas orientales, se le puede encontrar en una variedad de alimentos tradicionales hechos a base de esta leguminosa como son: la leche, tofu, nata, soya verde, germinado y tempeh; mientras que en el resto del mundo la historia de su consumo data de apenas 100 años a la fecha.

Actualmente, la mayor parte de la producción de soya es molida para la obtención de aceite comestible, pasta desgrasada para consumo animal y sólo una pequeña parte se procesa para la obtención de productos proteicos para la alimentación humana (De Luna, 2006).
En el decenio de 1970, México fue uno de los primeros países latinoamericanos que desarrolló diferentes productos con soya y donde se ha utilizado la proteína de soya (PS) en un porcentaje de 20 a 30% para enriquecer o sustituir a la proteínas de origen animal de varios productos y hacerlos de esta manera más económicos (Bourges,1978).

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